“Tendemos a
ver la felicidad como algo que te da un placer, instantáneo, blando, y que te llega caído del cielo. Pero si no se
te exige, si no te cuesta, lo que sientes no te da verdadera satisfacción. Yo
no valoro, no lo he hecho nunca, las cosas que me vienen dadas sin esfuerzo. El
corredor de fondo, o el montañero, eso es lo que busca: el derecho a la
felicidad profunda, la que nadie le ha regalado, sino que él mismo se la ha
ganado. Y además lo que disfruta con las sensaciones que ha ido acumulando durante
el proceso que ha vivido para alcanzar esa satisfacción. No entiendo la
felicidad dependiendo de la casualidad, de unos números de un boleto. (…) “
Araceli Sagarra – La pasión de correr.
Se trata de agitar, de zarandear las ideas, los
pensamientos entumecidos que en la noche sucumbieron, que con las luces del
alba quieren de nuevo volver a fluir, quieres revolotear por los senderos de mi
cabeza, tras las zancadas y los pasos, batiéndose por las calles aún oscuras y
vacías, para llenarlas de mi ser que corre en llamas. Tengo un fuego que no sé
donde va a conducirme, un fuego que a veces esta apunto de apagarse, salgo a
correr, para avivar sus ascuas. y mantener la llama del fondo de mis ojos
encendida y calmada. En mis sienes se agolpa la sangre caliente, el impulso que
nace y pervierte resistente para no caer, mi motor, es la pasión que me
conmueve, que me llena de latidos, de fuerza y de sentido, el correr es sino.

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