La
frontera invisible – Kilian Jornet.
“La felicidad es como un truco
que andas buscando y que cuando lo tienes no te das cuenta. Es
retroactivo, te das cuenta más tarde.
Puedes encontrar la felicidad en todos
los lugares , pero hay que saberla captar , saber que la tienes. “
Stéphane Brosse
(…) Y en vez de luchar por lo que necesitaba , reforzaba cada vez más
ñas que paredes que me aprisionaban, aprovechando la ola que me empujaba,
creyendo que eran pensamientos fruto de una pequeña crisis al no encontrar
motivaciones, que siempre deseaos lo que no tenemos(…)
(…) Sin embargo también temía
que esta caída se rompiera, se tornara brusca, y comprobar que en el fondo no
estaba la suavidad esperada, si no un pozo profundo. Y ese miedo me hizo
consciente de no saber quién era yo, mis cimientos, mis pilares que debía
mantener. Todas las cumbres hay que bajarlas y el descenso es difícil porque
encontramos lo que hemos dejado atrás mientras sabíamos. Me sentí vacio otra
vez, (…)
(fragmentos del libro)
.
Tras la muerte de su amigo Stéphane Brosse, Kilian Jornet decide
emprender un viaje a Nepal que le ayude a sobrellevar esta pérdida. Lo que en principio es un viaje
de reencuentro consigo mismo terminará siendo una expedición épica al Himalaya.
Una aventura en la que esquiar, escalar,
correr, con el mínimo material posible. Sin cuerdas y sin sherpas. En invierno,
durante el momento más extremo y fuera de la temporada del alpinismo en el
Himalaya, Jornet estuvo acompañado tan solo de dos alpinistas amigos con lo que
quiso volver a la esencia del alpinismo, a jugarse la vida en la
montaña. Este viaje se convirtió en una frontera invisible, un reto
personal, un reto vital, un reto humano. Al fin y al cabo, en una manera de
vivir.”
Respecto
de la situación personal de Kilian que dió pie al nacimiento del mismo, sirvan
aquí las palabras que Reinhold Messner nos dejó tras la pérdida de su hermano,
Gunther, durante el descenso de la cima compartida en el Naga Parbat en 1970:
“Visto
de ese modo, yo era responsable de su muerte, y tenía que aprender poco a poco
a vivir con esa realidad. Y, en cualquier caso, ya no se podía cambiar nada: ni
siquiera renunciando al alpinismo podía ayudar a mi hermano. Yo debía forjar mi
futuro, así que trataba de vivir con mi tragedia y no me gustaban los consejos
bienintencionados de la gente.”
De esa
necesidad personal que han sentido generaciones de montañeros tras la pérdida
del compañero, surgió en el caso de Jornet primero una expedición al Nepal de
tres personas y una montaña. Una expedición a Nepal, con escaladas inverosímiles, descensos
intrépidos, riesgos, peligros y decisiones de vida y muerte. Una expedición que
es al mismo tiempo una búsqueda, una evasión y un reencuentro, en la que las
emociones se multiplican y los sentimientos están a flor de piel; en la que las
palabras, los silencios y los recuerdos adquieren nuevas profundidades.
Con humildad
y sencillez, Kilian Jornet nos invita a correr, a ir más allá y a trevernos a
explorar la frontera que separa la tristeza de la felicidad, la vida de la
muerte.
“ Porque somos hombres
forjados en sueños, porque, si no soñamos estamos muertos”
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