sábado, 18 de enero de 2014

La frontera invisible - Kilian Jornet

La frontera invisible – Kilian Jornet.
“La felicidad es como un truco  que andas buscando y que cuando lo tienes no te das cuenta. Es retroactivo,  te das cuenta más tarde. Puedes encontrar la felicidad en  todos los lugares , pero hay que saberla captar , saber que la tienes. “
Stéphane Brosse

(…) Y en vez de luchar por lo que necesitaba , reforzaba cada vez más ñas que paredes que me aprisionaban, aprovechando la ola que me empujaba, creyendo que eran pensamientos fruto de una pequeña crisis al no encontrar motivaciones, que siempre deseaos lo que no tenemos(…)
(…) Sin  embargo también temía que esta caída se rompiera, se tornara brusca, y comprobar que en el fondo no estaba la suavidad esperada, si no un pozo profundo. Y ese miedo me hizo consciente de no saber quién era yo, mis cimientos, mis pilares que debía mantener. Todas las cumbres hay que bajarlas y el descenso es difícil porque encontramos lo que hemos dejado atrás mientras sabíamos. Me sentí vacio otra vez, (…)

(fragmentos del libro)
.

Tras la muerte de su amigo Stéphane Brosse, Kilian Jornet decide emprender un viaje a Nepal que le ayude a sobrellevar esta pérdida. Lo que en principio es un viaje de reencuentro consigo mismo terminará siendo una expedición épica al Himalaya.
Una aventura en la que esquiar, escalar, correr, con el mínimo material posible. Sin cuerdas y sin sherpas. En invierno, durante el momento más extremo y fuera de la temporada del alpinismo en el Himalaya, Jornet estuvo acompañado tan solo de dos alpinistas amigos con lo que quiso volver a la esencia del alpinismo, a jugarse la vida en la montaña. Este viaje se convirtió en una frontera invisible, un reto personal, un reto vital, un reto humano. Al fin y al cabo, en una manera de vivir.”

Respecto de la situación personal de Kilian que dió pie al nacimiento del mismo, sirvan aquí las palabras que Reinhold Messner nos dejó tras la pérdida de su hermano, Gunther, durante el descenso de la cima compartida en el Naga Parbat en 1970:

“Visto de ese modo, yo era responsable de su muerte, y tenía que aprender poco a poco a vivir con esa realidad. Y, en cualquier caso, ya no se podía cambiar nada: ni siquiera renunciando al alpinismo podía ayudar a mi hermano. Yo debía forjar mi futuro, así que trataba de vivir con mi tragedia y no me gustaban los consejos bienintencionados de la gente.”

De esa necesidad personal que han sentido generaciones de montañeros tras la pérdida del compañero, surgió en el caso de Jornet primero una expedición al Nepal de tres personas y una montaña. Una expedición a Nepal, con  escaladas inverosímiles, descensos intrépidos, riesgos, peligros y decisiones de vida y muerte. Una expedición que es al mismo tiempo una búsqueda, una evasión y un reencuentro, en la que las emociones se multiplican y los sentimientos están a flor de piel; en la que las palabras, los silencios y los recuerdos adquieren nuevas profundidades.
Con humildad y sencillez, Kilian Jornet nos invita a correr, a ir más allá y a trevernos a explorar la frontera que separa la tristeza de la felicidad, la vida de la muerte.

“ Porque somos hombres forjados en sueños, porque, si no soñamos estamos muertos”

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