“Los
sollozos más hondos del violín del otoño son igual que una herida en el alma de
congojas extrañas sin final.”
Paul Verlaine
“Después...Vendrá el olvido o no vendrá y
mentiré para reír y mentiré para llorar.”
Homero Manzi
Otro Lunes más, comenzamos la semana,
respirando e inspirando, con energía y motivación, se acerca la última carrera
del año, seguimos con los entrenamientos de la pre- San Silvestre, aún era de
noche y yo en busca del amanecer tras mis zancadas avanzo hacia un nuevo día,
un lunes traidor, de esos que te levantas sumido tras el insomnio nocturno y
los pensamientos agrios y difusos. Sí, sabes que lo necesitas, poner tu cuerpo
en marcha, agitar la energía que llevas dentro, buscar las endorfinas, cargarte
las pilas, y poner a punto a las emociones que creías perdidas o que a veces
esos sentimientos se marchitan y te corrompen las entrañan, aunque sea tan solo
un momento llenarlos de calma y sosiego y dejar a un lado el vacío y el
desconsuelo por el tedio y el hastío que se muestran en el escenario de un diciembre tan cargado de
luces y disfraces que a veces hacen daño. Pero yo me resisto y avanzo sobre mis
pasos.
Avanzo con mis zancadas dejando aún lado
los fantasmas porque detrás me persiguen todavía, es difícil olvidar, asumir,
uno se resiste, es complicado evadirse,
olvidarse y resurgir cual ave fénix, pero yo corro, y corro, me oxigeno y en
breves instantes por un rato intento
volar como el pájaro de fuego. Cojo aliento y al vuelo.
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