jueves, 12 de diciembre de 2013

Ciudad y corazón

CIUDAD Y CORAZÓN
La ciudad hoy tan seria
Con todas sus veletas
Sobre el caos aterido del techo de sus casas
Semeja el corazón
Pasmado mas diverso del  poeta
A causa de los torbellinos estridentes
De los desvaríos
Oh ciudad igual que un corazón desvarías
Contra la palma de mi mano
He sentido los latidos
Del ciudad y el corazón:
De la ciudad inexpugnable
Y del corazón atónito de vida
Enormemente.
Apollinaire
8:30:::::9km de Terapia running  y poesía para sobrellevar el día!!

Despertó mi pensamiento embriagado por el placer de correr un día más clamaba por la ilusión y la motivación  del encuentro, del hambre que suscitan las zancadas que sacian cada kilómetro y el final de la carrera una vez acabada. Pero es cierto, que el ambiente de la ciudad envilece la ilusiones, enturbia las ilusiones y decrece las pequeñeces que nos alientan aunque sean nimias expectativas de levantarnos y refugiarnos un rato en el sosiego y el soporte de la esperanza  efímera que se resbala cuesta abajo a lo largo del día cuando este llega al ocaso. Corro mientras huyo de esta fugacidad, de esta banalidad de los días injusto, precarios de felicidad, de consternación y vacío existencial que todos soportamos y maleducamos un malestar en la cultura del engaño y la hipocresía de esta ciudad que sonriente ahora comienza en día pero que en realidad trabaja condenada hasta la saciedad que yo no alcanzo de mi felicidad.



2 comentarios:

  1. No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
    No duerme nadie.
    Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
    Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
    y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
    al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.

    No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
    No duerme nadie.
    Hay un muerto en el cementerio más lejano
    que se queja tres años
    porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
    y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
    que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.

    No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
    Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
    o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
    Pero no hay olvido, ni sueño:
    carne viva. Los besos atan las bocas
    en una maraña de venas recientes
    y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
    y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.

    Un día
    los caballos vivirán en las tabernas
    y las hormigas furiosas
    atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.

    Otro día
    veremos la resurrección de las mariposas disecadas
    y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
    veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
    ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
    A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
    a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
    o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
    hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
    donde espera la dentadura del oso,
    donde espera la mano momificada del niño
    y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.

    No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
    No duerme nadie.
    Pero si alguien cierra los ojos,
    ¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!

    Haya un panorama de ojos abiertos
    y amargas llagas encendidas.

    No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
    Ya lo he dicho.
    No duerme nadie.
    Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
    abrid los escotillones para que vea bajo la luna
    las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.


    Ciudad sin sueño - Poema de Federico García Lorca

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    1. Muy buena la selección del poema, me gusta! gracias por el aporte!!

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