jueves, 28 de noviembre de 2013

Lluvia

“A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir cruzándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta.” H. Murakami


Zancadas bajo la lluvia:::::::::Terapia running al alba:::::: 

Hoy la lluvia purificaba mi ser, mi conciencia, agitaba mis pesares y fantasmas dentro de mi mente inerme que corriendo se hace valiente impulsándose valiente con alta tensión del miocardio  desbocado disparando inquietudes y deshago malestares, cicatrizo heridas incurables, profundizo y reflexiono emociones de mis agujeros tóxicos, alcantarillas y charcos que no salto porque exploro y analizo que es leve y efímero el suspiro de estos versos como la esperanza y el consuelo que se mecen con apego al vaivén de la vida que me entrego por momentos.  Y esta lluvia es el llanto por la vida que se escapa en un suspiro, en un verso empapado en este blog hoy empapado.

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